Te comía un desespero el corazón pero la potabilidad del guasón no admite derrotas ni tristezas y cargaste los naipes en un bombón y descargaste tus enredos
Muerte resuena y atisba serena a lo largo de eones delirios y penas, ciclones dentro de circones, dentro de ciclos de ciclotrones circos en descuento descontando mis ritmos circadianos.
No sabes como me resisto a esta inmensa debilidad,crujen las hojas subterráneas al paso del magma.Se entrecruzan con mis piernas sus ramasy evita que la pasión nuestra se desentienda de la música, los sentidos sienten y la piel se enciende de ansiedades (ese sentido lindo consuetudinariamente traidor) che
Triste traición sin devolución es la hoz del estigma(yo te conozco).
Hija de la noche hostiles ríen las piedras que cargan las damas (sus desmesuradas pasiones, sus secretas conquistas).
Me solazo en claridad de murmullos,deslumbramiento de soslayosin espacio ni tiempo para olvidar detenerse, fluyendo en un mar de cuadrados mágicos cuando se atraviesa la línea de la vorágine de enigmasagazapados, decaigo inconexa asciendoatenta a lo insoportable, a la rapidez lacerante o, lo complicado y bipolar, inmersa en recuerdos de mis fibras poéticas
Cercanías lejanascimbran lágrimas como mazmorras estoicasde ojos que miran el pabilo apagarse, cobran vislumbres humeantes de polvos que atemorizan,mujer chasquido que ha encerrado tus gemidos de hombre en sus cabellos de noche azabache y tus besos de magia suicida.
Te reconoces pálida remolona incorrecta serpenteando entre flores de vidrio y olvido las palabras se estilizan como sepulcros tallados en hielo dádivas que crecen enmudecidas y te hostilizan
Estoy en un estado de alerta totalmente consumida, es imposible no salvaguardar mis mundosabandonada a la riqueza de un infinito final ... .. .
México, 2 de Octubre de 1968: Matanza en la Plaza de las Tres Culturas (Tlatelolco)
México, 2 de octubre de 1968. Diez días antes del inicio de los Juegos Olímpicos, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz liquida a sangre y fuego la revuelta estudiantil, entre 300 y 500 jóvenes mueren masacrados por disparos del Ejército en la Plaza de Tlatelolco, también conocida como Plaza de las Tres Culturas. Más de 6.000 son detenidos.
Las fotografías, proporcionadas por un informante anónimo a la corresponsal en Madrid de la Revista mejicana «Proceso», constituyen una prueba inédita e irrefutable de lo que era un secreto a voces: la matanza de Tlateloco fue un sangriento crimen de Estado. Muestran por primera vez las caras de los verdugos, y la acción de los hombres del guante blanco del Batallón Olimpia (siempre negada por el gobierno) así como la perfecta coordinación de éstos con el Ejército. Según el informante, las fotos fueron tomadas por un fotógrafo del gobierno lo cual pone de manifiesto la convicción de total impunidad con que actuaron los verdugos que dejan ser retratados; pero también demuestran que en los archivos oficiales del Estado mejicano debe existir la documentación más que suficiente para conocer las responsabilidades y hacer justicia.
La lucha contra la impunidad no es una batalla del pasado, la mano del Imperio sigue estando detrás de las agresiones contra la libertad en cada rincón del planeta
La historia de México ha sentido muy de cerca la vecina presencia de los EEUU. En el siglo XIX, la mitad de su territorio le fue arrebatado tras sucesivas guerras e invasiones. La intervención norteamericana ha sido constante y durante varias décadas sus servicios secretos se concentraron en la persecución y eliminación de líderes y movimiento revolucionarios.
El periódico mexicano Excelsior, publicó hace unos meses las conclusiones de un informe de la CIA, fechado en 1975, según el cual el presidente mejicano Gustavo Díaz trabajaba en total sintonía con la CIA desde que ocupó el cargo de ministro de gobernación. La agencia norteamericana presentaba informes diarios a Díaz para la eliminación de líderes revolucionarios.
En el reportaje de Excelsior también se da cuenta de la participación directa de la CIA y el FBI en el clima de terror creado en 1968: «Quien sí intervino en los sucesos de 1968, además de la CIA fue nada menos que el FBI. En 1968 la actividad terrorista del FBI se intensificó como parte de una ampliación de las operaciones de contrainteligencia en México y, según memorándum de Hoover fechado ese año y enviado al agregado jurídico: «es imperativo preservar a toda costa su cobertura, aunque se tenga que abandonar el plan de intimidación de líderes subversivos».
El movimiento estudiantil denunció sistemáticamente la intervención de agentes infiltrados que trabajaban para la CIA; durante esos años fueron constantes las desapariciones, los secuestros y el ametrallamiento de jóvenes a la salida de los colegios universitarios desde coches camuflados que actuaban con total impunidad; a ciencia cierta que muchos de ellos eran del FBI.
Deben conocerse todos los documentos que implican no sólo a los altos cargos del corrupto régimen del PRI, sino a los responsables últimos de Washington. La lucha contra la impunidad de los crímenes habidos en toda Iberoamérica ha de seguir avanzando hasta destapar todas las tramas que EEUU ha extendido para imponer el terror como método imprescindible en la expansión de su imperio.
Pero insisto, nadie debe llamarse a engaño, esta no es una batalla ubicada en el pasado para hacer justicia con las víctimas; la mano negra del Imperio sigue medrando hoy en cada rincón del planeta y lo seguirá haciendo hasta que la lucha de los pueblos por la libertad y la justicia los ponga a buen recaudo.
No olvides que sobre los productos de mi cuerpo yo tengo total autonomía así, se oponga el mundo entero y el sol y la luna no me ilumine ni hoy ni mañana, pero la influencia de la religión puede confundir a muchos
y yo actuaré en tanto mi ser se insurreccione y reto a los convencionalismos palurdos que buscan una exacta respuesta y golpeo en su oído duro mirando hacia lo oscuro aun en los últimos límites de lo bruto
así como busco tu boca y tus pétalos y tus manos y tus delicadas palabras, y tu suave sexo, entre espejo y guirnalda me empape y se apodere de mí.
no sé si he estado antes con una mujer pero tu palabra que germina y se expande en mi voz como un manojo de caricias olorosas talladas en aromas de especulaciones y lunas aquí en la nada femenina de mi lado izquierdo me enseñas otra vez, querida Aleja que hay que buscar el amor en otros laberintos.
Tú que ofreces a mis picos y montes el otro paraíso, el instante último, sellada con el ojo perspicaz, el ojo que sólo ve sin opiniones la llave del esplendor de los esplendores, el sueño del placer intemporal, no sometido
amiga sabes que no te olvido, y tampoco me olvido de tu naturaleza secreta; ni de la inteligibilidad de mis espinas que pervive entre la luz y la desesperanza. Aleja, aléjate o acércate de nuevo no importa que seas absolutamente imprevisible.
porque amo lo indeleble de tu huella en mi piel que te retiene y lo indecible de mis manos que te reconstruyen a ciegas en la oscuridad de cada noche.
mi palabra te llama, estoy con vos y amas en mi voz el amanecer y en mi mirada el daguerrotipo de la nueva lógica de lo simple; y déjame amarte a ti, en la dulzura de esta hora amarga, cuando la noche huele a Anais Anais y duele, mientras llegamos al clímax absortas en lo cóncavo del olvido, de la desnudez sin fin.
¡con qué tiempo olvidarte!... ¿con qué palabra desdeñar tus frutos?
...¿la mejor?
....(única versión autorizada por la autora)
Nota al pie: Reconozco aquí en este poema la influencia del poeta mexicano Jorge Souza, a quien he leído y disfrutado de su poética en múltiples ocasiones y cuyas letras me han inspirado más de una vez a escribir mi dizque poesía, por lo cual le doy las gracias y les invito a leerlo en su pagina web
Letra de la hermosa canción de Andrés Calamaro, que aquí os dejo junto al video que encontré en youtube
-DE ORGULLO Y DE MIEDO-
Tardé tanto tiempo en encontrarte, habría salido a buscarte, mi vida, por eso cada segundo es tan importante, y no me duelen ya las heridas.
Que mezcla de orgullo y de miedo, seré el dedo que te toca, el que te besa en la boca, la vaina de tu cuchillo.
Cualquiera se cansa de milongas, y quiere querer y también ser querido, confieso haber vivido, afuera del margen, de la moral y de lo permitido. que mezcla de orgullo y de miedo, seré el dedo que te toca, el que te besa en la boca, la vaina de tu cuchillo.
Que brille el sol en el cielo, que brille el cielo en el río, y la luz en tu ventana, adonde estamos dormidos.
Las raíces hay que buscarlas lógicamente en las primeras espadas. En el caso de Japón, las primeras de las que se tiene noticia fiable fueron un regalo realizado desde China a la reina Himeko durante la dinastía Wei en el año 240 A.C. posteriormente, las espadas se importaban desde la cercana China.
Se sabe a ciencia cierta que empezaron a forjarse espadas de acero en Japón en el siglo V. Posiblemente el método de forja provino de China o de Corea. Los detalles no se conocen.
En aquella época, las luchas se realizaban normalmente a pie, y las espadas eran rectas y con un solo filo. Las llamadas chokuto. Posteriormente se desarrolló un método propio para endurecer ese acero.
chokuto
Con el tiempo, el estilo de lucha paso también al uso de la caballería. Para ese fin se desarrollaron en el siglo VIII unas espadas mas largas y con una ligera curvatura que facilitara su uso. Estas espadas se denominaron tachi, nombre que conservan aun hoy en día. Las espadas del mismo estilo pero mas cortas, a mitad camino entre el tachi y el chokuto se multiplicaron, apareciendo algunas como la kogarasumaru o la kenukigatatachi.
Tachi
kenukigatatachi.
En la era Heian (794-1184) se desarrollaron nuevas técnicas de forja que daban unas espadas con un exterior sumamente duro y un interior mas blando. También en esta época se inició la costumbre por parte de los artesanos de firmar sus obras. La primera espada firmada de la que se tiene noticia es un tachi realizado por Sanjo Munechika. También se empezó a incluir la fecha de fabricación, lo que ayudo mucho a los historiadores. La primera espada con fecha data del 1159.
Minamoto no Yorimoto
En la Era Kamakura Era (1184-1333), Minamoto no Yorimoto trasladó la capital de Kyoto a Kamakura. En esa época fue cuando aparece uno de los grandes maestros de la forja. El famoso Masamune. Un maestro del estilo soshu. Las espadas se hacen mas llamativas y mas anchas.
Masamune
La Katana (la clásica arma de los Samurais) surgió en el período Muromachi (1333-1568). Con los feudos en guerra, los ejércitos crecían y los soldados a caballo se tornaban más raros y la fuerza principal venía de los soldados que combatían a pie. Variando su largo entre 60 y 90 cm y con una hoja de ancho uniforme, las katanas eran más fáciles de cargar y se las podía desenvainar más rápido.
Katana
En la era Nanpokucho (1334-1393) los samuráis comienzan una rebelión contra el shogunato con la ayuda del emperador. El soldado de a pie vuelve a tener importancia y se desarrolla para el una espada de entre 1.20 y 1.50 metros para su uso a dos manos denominada odachi Esta espada recorta posteriormente su longitud y pasa a denominarse Katana.
odachi
La espada fue el arma más importante del Japón medieval, principalmente tras la unificación por el shogun Tokugawa Ieyasu (principios del siglo XVII), época de muchos duelos entre Samurais.
Tan grande era su importancia que, en 1588, fue declarada privilegio exclusivo de la clase guerrera. “La espada es el alma del Samurai”, dice Tokugawa Ieyasu.
Armadura Tokugawa
Un Samurai era fácilmente reconocible en las calles por portar visiblemente dos espadas, una larga, la Katana (de 60 a 90 cm), usada en las luchas en locales amplios, y una menor, llamada Wakisashi (de 30 a 60 cm), para espacios cerrados (castillos, bosques). Daisho es el nombre dado a este conjunto, y representaba el status máximo de los Samurais, simbolizando, por ser prerrogativa exclusiva de la clase, el orgullo del guerrero.
Wakisashi
Había una tercer arma, el Tanto, una especie de puñal fino y con un solo filo que se llevaba escondido y era usado sólo en caso de emergencia.
Tanto
La creación de un tesoro
Partes katana
El proceso de creación de cualquier espada, no solo de la katana es mucho mas complejo de lo que parece a simple vista.
Para empezar, el acero puede ser muy duro, pero también puede quebrarse con facilidad. Una espada destinada a cortar debe de tener unas características muy especiales y diferentes de otro tipo de espadas como las que golpean y cortan por su propio peso.
El acero para una katana proviene del propio país. Concretamente de una arena de hierro oxidado denominada satetsu. Para crear el acero se debe extraer el oxigeno de esa arena e introducir carbono en la misma. El proceso se realiza mediante una fundición a baja temperatura realizada en unos hornos tradicionales llamados tatara (os puede sonar el nombre de la fundición que aparece en La Princesa Mononoke. De este proceso se obtienen unas placas de acero en bruto llamadas tamahagane, que son posteriormente modeladas a golpes en barras y troceadas en trozos de entre 2 y 3.5 kilos. Entonces también se clasifican por calidades según el color, que depende de las impurezas que contenga ese acero en bruto.
De cada fragmento puede surgir una espada, ya que cerca de la mitad de ese peso se perderá durante el proceso de fabricación.
Cada fragmento en envuelto en papel de arroz y cubierto con arcilla y paja de arroz quemada. Entonces es calentado y golpeado hasta mezclarlo todo.
Cada pieza es entonces calentada y golpeada repetidamente para darle forma, eliminar impurezas, burbujas de aire y cualquier elemento que pueda comprometer su fortaleza. También en este proceso es cuando aparece el dibujo que aparece en la superficie de la espada. Un dibujo granulado denominado hadame. Este dibujo depende de la dirección de los golpes realizados para darle forma, ya sea longitudinales, transversales o combinación de ambos. Los herreros experimentados aprovechan para combinar ambas técnicas y producir patrones de grano característicos.
Filo de la katana de acero
Existen varias escuelas a la hora de realizar una katana, dependiendo de cuantas piezas se unan durante este proceso para crear la katana. Esto permite que partes de diferentes durezas se combinen para su creación, llegando incluso a crearse espadas de entre 2 hasta 5 piezas diferentes (el núcleo, los dos lados, el filo y la parte posterior de la espada).
Ni que decir tiene, que el proceso requiere una gran maestría por parte del forjador. Cualquier imperfección, grieta o mal ajuste entre las diferentes partes de la espada dará como resultado un arma frágil. Cada parte puede llegar a forjarse entre 10 y 18 veces dependiendo de su destino, y como no… cada una tiene su propio nombre (en aras del resumen no daré todos los detalles).
Cuando todas las partes han sido unidas, se da la forma final a la espada. En una sucesión precisa y exacta se terminan las diferentes partes de la misma con una sucesión de planos y filos.
Pero no hemos terminado. La espada tiene ya su forma, pero ahora hay que endurecerla.
Para ello se cubrirá de una pasta realizada a base de cenizas en polvo, arcilla y arenisca machacada. Esta se aplica sobre la espada de una forma determinada. Mas sobre el filo y menos sobre su parte trasera (el filo debe de endurecerse mas) y se le somete al calor repetidas veces. Esto hace que el acero forme capas, y crea también el dibujo ondulado característico del filo, con las variantes aplicadas por cada escuela o maestro. La aplicación de calor también hace que la espada se curve ligeramente ya que este se aplica en mayor grado sobre un extremo de la misma. El artesano debe de anticipar ese efecto para tener una espada con la forma deseada.
Finalmente la espada se pule y afila, y se monta con sus diferentes accesorios como la guarda, el mango, etc.… también se fecha y firma.
Como se fabrica el filo video
Cada parte de este proceso, crea un dibujo, patrón o forma específica. El estudio de las diferentes variantes permite a los entendidos identificar con cierta precisión, desde la fecha en que fue creada, bajo que escuela e incluso quien la creo en algunos casos.
En otra ocasión os hablaré un poco acerca de las diferentes partes de una katana, los accesorios que la acompañan y de su cuidado y mantenimiento.
A día de hoy, comprar una katana autentica no es precisamente barato, y no os asombréis de ver cifras que rondan entre 2000 o 3000 € en adelante. Eso es algo completamente normal para nuevas katanas, y no hablemos ya en casos especiales o en el caso de antigüedades.
Aún hoy en día, en Japón es preciso obtener un permiso especial para poseer una katana. No tanto por su presunta peligrosidad (recordar que en Japón es casi imposible conseguir un permiso para portar armas, ni siquiera para caza o tiro olímpico) como por la obligación que tiene todo poseedor de uno de estos “tesoros” de conservarlo adecuadamente y mantenerlo en perfectas condiciones para la posteridad.
Como curiosidad os diré que he contemplado alguna katana de mas de 500 años de antigüedad, y esta brillaba como recién creada y se conservaba en un estado impecable. Objetos que de gran belleza al margen de su propósito inicial. Aun a día de hoy se ignora como los antiguos maestros, sin conocimientos teóricos sobre la resistencia de materiales, y simplemente a base de prueba y error fueron capaces de crear unos objetos tan magníficos y de una dureza, resistencia y filo que difícilmente tienen parangón fuera de ese país.
Debo desprenderme hacia otros mundos y hacia otros espacios
hacia necesarios calvarios y sepulcros... hacia vidas y muertes
donde el gozo es la herida abierta de la tierra y del cielo.
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natasha.natmendis@gmail.com