domingo, 15 de junio de 2008

La Teoría de los Mundos Múltiples



Una de las teorías científicas más curiosas que ha provocado la mecánica cuántica es
la Interpretación de los Mundos Múltiples (IMM). Al parecer la física cuántica propicia, debido a la incertidumbre inherente al colapso del paquete (quantum) de ondas de una partícula, la existencia de múltiples universos, tantos como opciones existan en las distintas funciones de los mencionados paquetes de ondas.

La "peculiaridad" de los procesos cuánticos permite asumir que "todas" las opciones posibles de las referidas funciones de los paquetes de ondas se realizan, creando tantas realidades distintas, o universos, como opciones. Lo que ocurre es que nosotros, observadores del nivel macroscópico, nos hallamos constreñidos a percibir/vivir uno solo de esos universos. Esta extraña propiedad de la mecánica cuántica llevó al físico Hugh Everett III a formular, en 1957, la Interpretación de los Mundos Múltiples.

La consecuencia más obvia, pero no por ello menos extraña, que se extrae de esta teoría es que existen tantos universos como opciones cuánticas haya habido hasta ahora, es decir, innumerables. La IMM significa, lector, que existen múltiples universos, y que en uno de ellos tu puedes estar casado y en otro no, en un mundo yo puedo ser un personaje famoso y en otro haber muerto. Por alguna extraña limitación, no obstante, sólo podemos en cada momento ser conscientes, vivir, uno de estos universos.

Ya en el siglo XVI, Giordano Bruno argumentó que la grandeza de Dios se demostraba mejor en la creación de muchos mundos que en uno solo. Pero no creo que Everett quisiera respaldar a Bruno cuando proclamó su teoría

Volviendo a la IMM, no se crea que ésta es una teoría extravagante que pervive en la periferia de la ciencia, no. La IMM es aceptada por la pléyade de los físicos teóricos que habitan hoy este planeta, y este particular universo. El investigador de ciencias políticas L. David Raub entrevistó a setenta y dos especialistas en cosmología cuántica, líderes en su especialidad, junto con otros físicos teóricos cuánticos, e inquirió sobre el grado de certeza que ellos concedían a la Interpretación de los Mundos Múltiples. Las respuestas posibles eran: (1) Sí, creo que la IMM [Interpretación de los Mundos Múltiples] es cierta; (2) No acepto la IMM; (3) Quizás la IMM sea cierta, pero aún no estoy convencido; (4) No tengo una opinión ni a favor ni en contra. Los resultados de la encuesta fueron los siguientes:

Sí : 58%

No: 18%

Quizás: 13%

No sabe: 11%

En el grupo le los "Síes" se encontraban científicos de renombre internacional como Stephen Hawking, Richard Feynman y Murray Gell-Mann, mientras que entre los "Noes", el personaje más conocido era el insigne físico británico Roger Penrose.

En una carta a Raub, Hawking puntualizaba: "El nombre "Mundos Múltiples" es inadecuado, pero la teoría, en esencia, es correcta". En conversaciones privadas, Hawking emplea palabras más contundentes; en cierta ocasión se le oyó decir: "La IMM es trivialmente verdadera". En la reseña a un artículo realizado por el físico norteamericano Bruce DeWitt, principal defensor de la Interpretación de los Mundos Múltiples, Murray Gell-Mann se mostró básicamente de acuerdo con Hawking: "... aparte del empleo desacertado del lenguaje, los desarrollos físicos de Everett son correctos, aunque algo incompletos". (Ambos, Hawking y Gell-Mann, prefieren referirse a la IMM como Interpretación de las Historias Múltiples). En su reciente libro, Sueños de una Teoría Final, el premio Nobel de física Steven Weinberg también se decanta a favor de la Interpretación de los Mundos Múltiples. El fallecido físico John A. Wheeler también aceptaba la IMM.

Los resultados de la encuesta citada, junto con las opiniones favorables vertidas por eminentes científicos, no pueden actuar como prueba a favor de la validez de la IMM, puesto que la verdad científica no puede decidirse por el consenso de la mayoría; no obstante, el reconocimiento y tácita aprobación de la teoría de Everett por la gran mayoría de los profesionales de la física es un espaldarazo a su consistencia. Parece ser que las matemáticas utilizadas en los procesos subcuánticos obligan a reconocer la validez de la IMM.

Sin duda alguna, Hawking, Feynman, Gell-Mann y Weinberg (tres de ellos premios Nobel de física) son cuatro de los más destacados físicos teóricos del siglo XX. El hecho de que hayan aceptado la IMM, con todas sus extravagantes implicaciones, debería llevarte, lector, a no rechazarla sin meditar antes un poco sobre ella.

Como colofón, se me ocurre que en otro de los posibles universos podrían los referidos científicos desaprobar la IMM. En ese caso, en ese particular universo, este artículo no tendría lugar.

Listen, there is a hell of a universe next door: let's go. (e.e. cummings)

Bibliografía

  • Bell, John S., Lo decible y lo indecible en la mecánica cuántica, Alianza Universidad, Madrid 1990
  • Bernstein, Jeremy, Quarks, chiflados y el cosmos, Alianza editorial, Madrid 1990
  • Brown J. & Davies P.C.W., Supercuerdas ¿Una teoría de todo?, Alianza editorial, Madrid 1990
  • Dyson, Freeman J: Imagined Worlds, Harvard University Press, Cambridge, Mass. 1998 The Sun, the Genome and the Internet, Oxford University Press, New York 1999
  • Feynmann, Richard P.: ¿Esta Ud. de broma, señor Feynmann?, Alianza universidad, Madrid 1997 The Meaning of it All, Penguin, Londres 1999.

lunes, 28 de abril de 2008

la “Partícula de Dios”



Científico clave está seguro de que pronto se hallará la “Partícula de Dios”

Por Robert Evans

GINEBRA (Reuters) - físico británico Peter Higgs dijo el lunes que pronto debería ser posible demostrar la existencia de una fuerza que le da consistencia a la masa (materia) del universo y hace la vida posible - como argumentó en primer lugar, hace 40 años.

Higgs dice que cree que una partícula denominada “partícula de Higgs”, que se origina a partir de una fuerza, un gran colisionador de partículas, que se buscará en un centro de investigación sobre la frontera franco-suiza, que comienza a funcionar plenamente a principios del próximo año.

“Lo más probable es que la partícula se verá bastante rápido …estoy 90 por ciento seguro de que así será”, dijo a los periodistas

Higgs, de 78 años y proveniente de los esfuerzos de los ‘60 para explicar la razón detrás de toda fuerza -el llamado campo de Higgs-, él hombre es un alto miembro del CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear.

Actualmente, la existencia de la materia invisible es ampliamente aceptada por los científicos, que creen que entró en vigor milisegundos después del Big Bang, en el universo creado hace unos 18,000 millones de años.

El nuevo Large Hadron Collider (LHC), pretende simular las condiciones en el momento del primigenio infierno por aplastamiento de a la velocidad de la luz y así desbloquear muchos secretos del universo.

BIG BANG

Este hombre, normalmente tímido con los medios y quien ha pasado la mayor parte de su carrera en la Universidad de Edimburgo, postula que la cuestión de ingravidez en el momento exacto del Big Bang es
el centro de atención. Esto, sostuvo, debe ser debido a un campo que se pegó a las partículas a medida que pasa a través de él y les hizo pesada. Si esto no hubiera ocurrido, todo habría flotado libre en el espacio y las estrellas y los planetas nunca se habrían formado.

Higgs dice que espera que la elusiva partícula - que antes un colisionador menos potente que el del CERN, y otro en los EE.UU. no pudieron detectar - serían identificados antes de su 80 cumpleaños en 2009.

“Todo sucede tan rápido que la aparición de la partícula puede quedar escondida en los datos recogidos, y podría tomar mucho tiempo de análisis encontrarla”, dijo Higgs.

“Tal vez tenga que mantener el champán en hielo por un tiempo todavía.” bromeó.

lunes, 21 de abril de 2008

Sólo de cuerdas


La teoría de cuerdas como la teoría definitiva


La física de partículas pasa por ser la avanzadilla del conocimiento científico. Los físicos dedicados a esta actividad presumen de que ellos serán los primeros en descubrir la materia última de la que está compuesto el universo, el ingrediente indivisible, el último trozo de realidad a partir del cual todo se compone. Esta visión reduccionista, si bien no unánimemente compartida, es, hoy por hoy, la creencia científica más arraigada y la más atrayente para los profesionales de la ciencia. La teoría que busca esta "unificación" se denomina Teoría Final o Teoría de Todo.

La primera idea reduccionista consideró que los componentes primarios e indivisibles de la materia eran los átomos. Atomistas hubo ya en la Grecia antigua, aunque físicos hubo, también, que en las postrimerías del siglo XIX no creían en ellos. Ernst Mach, por ejemplo, negaba su existencia, para él los átomos eran sólo meras abstracciones matemáticas.

En los albores del siglo XX se descubrió que el átomo sí era divisible: se componía de un núcleo y de una o varias partículas de carga negativa denominadas electrones, que orbitaban alrededor del núcleo. En 1930 se descubrió que los núcleos, a su vez, se componían de protones y neutrones. El átomo se hizo añicos.

Posteriormente, en los años cincuenta, se descubrieron nuevas partículas que compartían con las ya descubiertas la organización del átomo. Y en los sesenta, se reveló que todas estas partículas, a su vez, estaban constituidas por ingredientes más pequeños, en concreto tres, muy fuertemente ligados entre sí, y a los que se denominó quarks.

Merced a los grandes aceleradores de partículas se han venido descubriendo nuevos, y efímeros, trozos de materia. Aunque más que descubrirlos, lo que hacen los físicos es inventarlos para poder explicar los movimientos de ciertas partículas ya conocidas, movimientos que, sin la perturbación imputable a esa nueva partícula presentida, resultarían incoherentes.

Pues bien, toda esta carrera en busca de la postrer partícula ha venido a ser subvertida por una teoría que, sin estar probada (se necesitaría para ello aceleradores de partículas tan gigantescos que ningún país, debido a su alto coste, se anima a construirlos), promete ser la teoría definitiva de todo. Nos referimos a la Teoría de Cuerdas o, como pasó a denominarse poco después, Supercuerdas. Esta teoría parecía dar respuesta al deseo de unificación de todas las fuerzas físicas, deseo largamente añorado.

Descubierta durante la década de los ochenta, la Teoría de Cuerdas postula que los constituyentes últimos de la materia son diminutas cuerdecillas unidimensionales que vibran en un espacio de 10 dimensiones, las tres que tradicionalmente hemos venido usando en geometría, el tiempo y seis dimensiones más, plegadas o enrolladas en una especie de bolita de un tamaño de 10-33 cm. De acuerdo con la hipótesis más aceptada, en determinado momento durante el "big-bang" las nueve dimensiones espaciales serían iguales, pero al expandirse el universo, sólo tres de ellas se expandieron con él. Las otras seis quedaron enroscadas, ceñidas en geometrías compactas de 10-33 centímetros.

Sorprendente, ¿no? Ya se sabía, desde Einstein, que la materia no era otra cosa que energía ("... podemos, por tanto, considerar la materia como constituida por regiones de espacio donde el campo es extremadamente intenso, no hay lugar en esta nueva física para campo y materia, pues el campo es la única realidad."), pero este descubrimiento venía a confirmar, o fortalecer, las sospechas albergadas por los místicos de todas las épocas y algunos pensadores adelantados: que no estamos constituidos por nada material, que no existen bloques sólidos de materia, por pequeños que sean, que sostengan nuestro andamio corporal y el de los objetos que nos rodean. Todos somos cuerdecillas vibrátiles, gometas que se mueven en un espacio de 10 dimensiones, de las cuales sólo vemos tres y percibimos cuatro. Las seis restantes, comprimidas en espacio tan reducido, constituirían direcciones aún no exploradas. Estas cuerdecillas elásticas vendrían, según sus elucubradores, a resolver lo que ha sido el problema central de la física durante décadas: compaginar la Teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica. Sólo en un espacio de 10 dimensiones ambas teorías parecen ser compatibles. Y ello es debido a que entre los diseños de resonancia vibrátil que aporta la Teoría de Cuerdas, hay uno que posee exactamente las propiedades del gravitón, permitiendo de esta manera que esta fuerza forme parte intrínseca de su estructura, y despejando obstáculos para conseguir encontrar una teoría cuántica de la gravitación.

Esta novedosa teoría presupone un completo cambio de perspectiva en física: el espacio y el tiempo estarían constituidos por cuerdas, en vez de que éstas habiten en el espacio y el tiempo. De acuerdo con sus postulados, las cuerdas se darían origen a sí mismas. O, para decirlo con palabras de Werner Heisenberg: "Cada partícula consiste en todas las demás partículas".

En sí mismo, el espacio y el tiempo consisten en nada. Son conceptos hipostasiados y, por lo tanto, esencialmente de origen psíquico.
(C. G. Jung)

Puesto que estas gometas de energía tiemblan, son susceptibles de producir sonidos o armónicos similares a los que emiten las cuerdas de un instrumento musical. Así, y siguiendo a los físicos, los diferentes tipos de partículas elementales corresponderían a diferentes modos de "vibración", de forma bastante parecida a como se producen las diferentes notas que pueden brotar de una misma cuerda de violín. Desarrollando este razonamiento, las partículas observables, aquellas de las que estamos compuestos, corresponderían únicamente a los armónicos más bajos, algo muy similar a las notas más bajas que podrían obtenerse de las cuerdas del mencionado violín.

Heráclito se equivocaba: no somos cosas, somos llamas. Esto afirmaba Karl R. Popper. Y yo digo que somos llamas y somos música. Una música cuyas notas se denominan fotinos, fotines, gluinos, gluones, gravitinos, gravitones, squarks, sleptones... Y con su propia escala de sabores: arriba, abajo, extraño, encanto, tope, base, verdad, belleza...

El asombro producido en el ámbito científico por esta extraña teoría, todavía persiste. Murray Gell-Mann, premio Nobel de física y descubridor de los quarks (por cierto, que el erudito señor tomó prestada la palabreja "quark" del Finnegans Wake de James Joyce), opina que las Supercuerdas son tan bellas que tienen que servir para algo. Y John Schwarz, profesor del departamento de física del Instituto Tecnológico de California, sostenía que la estructura matemática de la teoría de cuerdas era tan bella y poseía propiedades tan milagrosas, que obligatoriamente tenía que apuntar hacia algo profundo. Hechizo semejante ejercía esta teoría sobre Edward Witten, para quien el hecho de que la gravedad fuera una consecuencia de la teoría de cuerdas suponía una de las mayores inspiraciones teóricas de todos los tiempos.

La Teoría de Cuerdas ha sido definida como el Santo Grial de la ciencia moderna, pero que no puede desatar todo su poder predictivo hasta que alguien acierte a escribir su manual de instrucciones.
(Brian Greene)

En los círculos de los físicos teóricos circula el comentario de que la Teoría de Cuerdas forma parte de la física del siglo XXI caída por casualidad en el siglo XX, que fue la suerte lo que propició que la TC fuera descubierta sin seres humanos en el planeta Tierra que, en cierto sentido, lo merecieran. Estas opiniones son en gran parte motivadas por la dificultad de las matemáticas que se necesitan para entender y desarrollar esta teoría, todavía al alcance de muy pocos.

Las Supercuerdas constituyen, para los físicos más vanguardistas (decía Sheldom L. Glashow, premio Nobel de física, que los investigadores dedicados a esta materia saltan de alegría por haber tenido la suerte de dedicarse a la física en este preciso momento), el primer candidato serio a una Teoría de Todo. ¿Y después? Después, y puesto que somos música, a buscar la forma de participar activamente en la orquesta de las esferas y esperar, en continuo allegro vivace, a que concluya la sinfonía cósmica.

LG/07.03.02

Bibliografía:

Bell, John S., Lo decible y lo indecible en la mecánica cuántica, Alianza Universidad, Madrid 1990

Bernstein, Jeremy, Quarks, chiflados y el cosmos, Alianza editorial, Madrid 1990

Brown J. & Davies P.C.W., Supercuerdas ¿Una teoría de todo?, Alianza editorial, Madrid 1990

Capra, Fritjof, The Tao of Physic, Flamingo, Londres 1991

Carl, Helmut, Los secretos de la materia, Ediciones iberoamericanas S.A., Madrid 1968

lunes, 3 de marzo de 2008

Campos morfogenéticos

De algún extraño modo el universo
es un universo participativo.

(John A. Wheeler)

Cuando el libro de Rupert Sheldrake Una nueva ciencia de la vida apareció en Inglaterra, un editorial de Nature, la prestigiosa revista científica, le consideró "el mejor candidato a la hoguera que ha habido en muchos años", y sostenía que sería una pérdida de tiempo y dinero el contrastar sus conjeturas. El Dr. Sheldrake introdujo en este libro la teoría de los campos morfogenéticos, como él llama a los campos no-locales, aquellos no relacionados causalmente. Estos campos, según el investigador, permiten la transmisión de información entre organismos de la misma especie sin mediar efectos espaciales. Es como si dentro de cada especie del universo, sea ésta una partícula o una galaxia, un protozoo o un ser humano, existiese un vínculo que actuara instantáneamente en un nivel sub-cuántico fuera del espacio y el tiempo. Este vínculo es lo que Sheldrake denomina campo mórfico o morfogenético. Al tratarse de una transmisión de información y no de energía, ello no contradice la Teoría de la Relatividad. Por ejemplo, un roedor australiano puede conocer sin que exista transmisión material, simplemente por resonancia mórfica, algo aprendido por un roedor de su misma especie en Leningrado. Siguiendo con el ejemplo, si llevásemos desde Leningrado a Australia un enemigo natural del citado roedor, el pariente australiano del roedor reconocería al momento a su enemigo al igual que lo hacía su pariente ruso.

Esta teoría le fue sugerida en parte a Sheldrake por ciertos experimentos de psicología animal donde dicho efecto parecía tener lugar. Estos experimentos, realizados en los años 1920 en la Universidad de Harvard por el Dr. William McDougall, trataban de descubrir en qué medida la inteligencia de las ratas era heredada. El Dr. McDougall medía la inteligencia, en este caso, por la habilidad de los roedores en recorrer un pequeño laberinto. Las ratas "inteligentes", aquellas que resolvían el laberinto rápidamente, eran pareadas con otras ratas "inteligentes" y lo mismo se hacía con las ratas "torpes". Veintidós generaciones más tarde, en vez de ser las ratas "inteligentes" las únicas más listas, todas las ratas resultaron poseer una mayor inteligencia a la hora de resolver los laberintos. Las ratas de la camada "menos inteligente" recorrían el laberinto diez veces más rápido que cualquier rata de la camada original.

Otro ejemplo citado por Sheldrake es el de los famosos monos de la isla de Koshima, en aguas de Japón. Un grupo de científicos alimentaba a estos monos con batatas o boniatos sin lavar. Una hembra que respondía al nombre de Imo, descubrió que lavando la batata en el mar, además de perder la piel la molesta arenilla, éstas sabían mejor. Pronto todos los monos de la isla de Koshima aprendieron el truco. Pero, y esto es lo extraño, todos los monos del continente comenzaron a lavar sus boniatos, y ello a pesar de haberse evitado el contacto de los monos de Koshima con los del resto del país. Pero este extraño contagio no sólo funciona con animales, también tiene lugar con cristales. Algunas sustancias son muy difíciles de cristalizar en el laboratorio. Pero tan pronto como un laboratorio tiene éxito en la tarea, la sustancia en cuestión comienza a cristalizar con mucha mayor facilidad en otros laboratorios alrededor del mundo. Al principio se pensó que la causa pudiera ser que investigadores visitantes portaran diminutos trozos de cristal en sus ropas o en sus barbas. Pero finalmente esta causa fue desechada. Aparentemente los cristales aprenden mediante resonancias mórficas.

El Dr. Sheldrake, luego de la publicación de Una nueva ciencia de la vida, realizó dos experimentos para refutar o verificar su teoría. El primer experimento fue patrocinado por la revista New Scientist, de Londres, y el segundo por la Brain/Mind Bulletin, de Los Angeles. Ambos experimentos parecieron confirmar su teoría.

En el experimento patrocinado por New Scientist, a personas de distintas partes del mundo se les dio un minuto para encontrar rostros famosos escondidos en un dibujo abstracto. Se tomaron datos y se elaboraron medias. Posteriormente la solución fue emitida por la BBC en una franja horaria donde la audiencia estimada era de un millón de espectadores. Inmediatamente de realizada la emisión, en lugares donde no se recibe la BBC, se realizó el mismo "test" sobre otra muestra de personas. Los sujetos que hallaron los rostros dentro del tiempo de un minuto fueron un 76 % mayor que la primera prueba. La probabilidad de que este resultado se debiera a una simple casualidad era de 100 contra uno. Según el Dr. Sheldrake, los campos no-locales, o campos morfogenéticos, habían transmitido la información a toda la "especie", sin detenerse en aquellas personas que presenciaron la mencionada emisión de televisión.

En el experimento patrocinado por el Brain/Mind Bulletin de Los Angeles, a varios grupos de personas se les pidió que memorizasen 3 poemas distintos. El primero era una canción infantil japonesa, el segundo un poema de un autor japonés moderno y el tercero un galimatías sin sentido. Tal como la teoría de los campos morfogenéticos predice, la canción infantil, habiendo sido aprendida por millones de niños durante muchas generaciones, aunque éstos fueran japoneses, fue memorizada notablemente más rápido que las otras dos alternativas.

Sheldrake no fue el único en realizar experimentos de este tipo. Gary Schwarz, psicólogo de la Universidad de Yale, patrocinó un experimento similar en el Tarrytown Executive Conference Center de Nueva York. A estudiantes de Yale que no sabían hebreo se les mostraron palabras hebreas de tres letras, la mitad de ellas sin sentido. Los estudiantes obtuvieron mejores resultados en el reconocimiento de palabras "reales" en una proporción superior a la que cabría esperar como mero fruto del azar.

Debido a que la ciencia institucional se ha vuelto conservadora, tan limitada por los paradigmas convencionales, algunos de los problemas más fundamentales son ignorados, tratados como tabú o puestos en el último lugar de la agenda científica.
(Rupert Sheldrake)

Nuestra conciencia, según Jack Sarfatti, puede percibir al instante y, al instante, influir sobre cualquier parte del universo. Puede abandonar el cuerpo y vagar más deprisa que un fotón a través de ámbitos infinitos sobre cualquier parte del universo. En palabras del propio Sarfatti: "Dudo de la existencia de poderes de psicoquinesis y de la transferencia supraluminal de información. Sin embargo acepto la posibilidad de su existencia, ya que la mecánica cuántica parece tener sitio para ellas".

guessing is always more fun than knowing
(W. H. Auden)

Bibliografía

  • Bell, John S., Lo decible y lo indecible en la mecánica cuántica, Alianza Universidad, Madrid 1990
  • Bohm, David, Wholeness and the Implicate Order, Routledge, New York 2000
  • Di Trocchio, Federico:
    • Las mentiras de la ciencia, Alianza editorial, Madrid 1998
    • El genio incomprendido, Alianza editorial, Madrid 1999
  • Einstein, Albert:
    • Sobre la teoría de la relatividad, Sarpe, 1983
    • Autobiografía y otros ensayos científicos, Círculo de lectores, Barcelona 1998.
  • Gardner, Martin:
    • La ciencia. Lo bueno, lo malo y lo falso, Alianza editorial, Madrid 1988
    • La nueva era, Alianza editorial, Madrid 1990
    • Orden y sorpresa, Alianza editorial, Madrid, 1987

jueves, 28 de febrero de 2008

Historia de las Katanas

Historia de las Katanas






Origen


Las raíces hay que buscarlas lógicamente en las primeras espadas. En el caso de Japón, las primeras de las que se tiene noticia fiable fueron un regalo realizado desde China a la reina Himeko durante la dinastía Wei en el año 240 A.C. posteriormente, las espadas se importaban desde la cercana China.


Se sabe a ciencia cierta que empezaron a forjarse espadas de acero en Japón en el siglo V. Posiblemente el método de forja provino de China o de Corea. Los detalles no se conocen.


En aquella época, las luchas se realizaban normalmente a pie, y las espadas eran rectas y con un solo filo. Las llamadas chokuto. Posteriormente se desarrolló un método propio para endurecer ese acero.



chokuto



Con el tiempo, el estilo de lucha paso también al uso de la caballería. Para ese fin se desarrollaron en el siglo VIII unas espadas mas largas y con una ligera curvatura que facilitara su uso. Estas espadas se denominaron tachi, nombre que conservan aun hoy en día. Las espadas del mismo estilo pero mas cortas, a mitad camino entre el tachi y el chokuto se multiplicaron, apareciendo algunas como la kogarasumaru o la kenukigatatachi.



Tachi



kenukigatatachi.


En la era Heian (794-1184) se desarrollaron nuevas técnicas de forja que daban unas espadas con un exterior sumamente duro y un interior mas blando. También en esta época se inició la costumbre por parte de los artesanos de firmar sus obras. La primera espada firmada de la que se tiene noticia es un tachi realizado por Sanjo Munechika. También se empezó a incluir la fecha de fabricación, lo que ayudo mucho a los historiadores. La primera espada con fecha data del 1159.



Minamoto no Yorimoto


En la Era Kamakura Era (1184-1333), Minamoto no Yorimoto trasladó la capital de Kyoto a Kamakura. En esa época fue cuando aparece uno de los grandes maestros de la forja. El famoso Masamune. Un maestro del estilo soshu. Las espadas se hacen mas llamativas y mas anchas.



Masamune


La Katana (la clásica arma de los Samurais) surgió en el período Muromachi (1333-1568). Con los feudos en guerra, los ejércitos crecían y los soldados a caballo se tornaban más raros y la fuerza principal venía de los soldados que combatían a pie. Variando su largo entre 60 y 90 cm y con una hoja de ancho uniforme, las katanas eran más fáciles de cargar y se las podía desenvainar más rápido.



Katana





En la era Nanpokucho (1334-1393) los samuráis comienzan una rebelión contra el shogunato con la ayuda del emperador. El soldado de a pie vuelve a tener importancia y se desarrolla para el una espada de entre 1.20 y 1.50 metros para su uso a dos manos denominada odachi Esta espada recorta posteriormente su longitud y pasa a denominarse Katana.



odachi


La espada fue el arma más importante del Japón medieval, principalmente tras la unificación por el shogun Tokugawa Ieyasu (principios del siglo XVII), época de muchos duelos entre Samurais.

Tan grande era su importancia que, en 1588, fue declarada privilegio exclusivo de la clase guerrera. “La espada es el alma del Samurai”, dice Tokugawa Ieyasu.



Armadura Tokugawa


Un Samurai era fácilmente reconocible en las calles por portar visiblemente dos espadas, una larga, la Katana (de 60 a 90 cm), usada en las luchas en locales amplios, y una menor, llamada Wakisashi (de 30 a 60 cm), para espacios cerrados (castillos, bosques). Daisho es el nombre dado a este conjunto, y representaba el status máximo de los Samurais, simbolizando, por ser prerrogativa exclusiva de la clase, el orgullo del guerrero.



Wakisashi


Había una tercer arma, el Tanto, una especie de puñal fino y con un solo filo que se llevaba escondido y era usado sólo en caso de emergencia.



Tanto


La creación de un tesoro



Partes katana




El proceso de creación de cualquier espada, no solo de la katana es mucho mas complejo de lo que parece a simple vista.


Para empezar, el acero puede ser muy duro, pero también puede quebrarse con facilidad. Una espada destinada a cortar debe de tener unas características muy especiales y diferentes de otro tipo de espadas como las que golpean y cortan por su propio peso.


El acero para una katana proviene del propio país. Concretamente de una arena de hierro oxidado denominada satetsu. Para crear el acero se debe extraer el oxigeno de esa arena e introducir carbono en la misma. El proceso se realiza mediante una fundición a baja temperatura realizada en unos hornos tradicionales llamados tatara (os puede sonar el nombre de la fundición que aparece en La Princesa Mononoke. De este proceso se obtienen unas placas de acero en bruto llamadas tamahagane, que son posteriormente modeladas a golpes en barras y troceadas en trozos de entre 2 y 3.5 kilos. Entonces también se clasifican por calidades según el color, que depende de las impurezas que contenga ese acero en bruto.


De cada fragmento puede surgir una espada, ya que cerca de la mitad de ese peso se perderá durante el proceso de fabricación.


Cada fragmento en envuelto en papel de arroz y cubierto con arcilla y paja de arroz quemada. Entonces es calentado y golpeado hasta mezclarlo todo.


Cada pieza es entonces calentada y golpeada repetidamente para darle forma, eliminar impurezas, burbujas de aire y cualquier elemento que pueda comprometer su fortaleza. También en este proceso es cuando aparece el dibujo que aparece en la superficie de la espada. Un dibujo granulado denominado hadame. Este dibujo depende de la dirección de los golpes realizados para darle forma, ya sea longitudinales, transversales o combinación de ambos. Los herreros experimentados aprovechan para combinar ambas técnicas y producir patrones de grano característicos.



Filo de la katana de acero


Existen varias escuelas a la hora de realizar una katana, dependiendo de cuantas piezas se unan durante este proceso para crear la katana. Esto permite que partes de diferentes durezas se combinen para su creación, llegando incluso a crearse espadas de entre 2 hasta 5 piezas diferentes (el núcleo, los dos lados, el filo y la parte posterior de la espada).


Ni que decir tiene, que el proceso requiere una gran maestría por parte del forjador. Cualquier imperfección, grieta o mal ajuste entre las diferentes partes de la espada dará como resultado un arma frágil. Cada parte puede llegar a forjarse entre 10 y 18 veces dependiendo de su destino, y como no… cada una tiene su propio nombre (en aras del resumen no daré todos los detalles).


Cuando todas las partes han sido unidas, se da la forma final a la espada. En una sucesión precisa y exacta se terminan las diferentes partes de la misma con una sucesión de planos y filos.


Pero no hemos terminado. La espada tiene ya su forma, pero ahora hay que endurecerla.


Para ello se cubrirá de una pasta realizada a base de cenizas en polvo, arcilla y arenisca machacada. Esta se aplica sobre la espada de una forma determinada. Mas sobre el filo y menos sobre su parte trasera (el filo debe de endurecerse mas) y se le somete al calor repetidas veces. Esto hace que el acero forme capas, y crea también el dibujo ondulado característico del filo, con las variantes aplicadas por cada escuela o maestro. La aplicación de calor también hace que la espada se curve ligeramente ya que este se aplica en mayor grado sobre un extremo de la misma. El artesano debe de anticipar ese efecto para tener una espada con la forma deseada.


Finalmente la espada se pule y afila, y se monta con sus diferentes accesorios como la guarda, el mango, etc.… también se fecha y firma.



Como se fabrica el filo video


Cada parte de este proceso, crea un dibujo, patrón o forma específica. El estudio de las diferentes variantes permite a los entendidos identificar con cierta precisión, desde la fecha en que fue creada, bajo que escuela e incluso quien la creo en algunos casos.


En otra ocasión os hablaré un poco acerca de las diferentes partes de una katana, los accesorios que la acompañan y de su cuidado y mantenimiento.


A día de hoy, comprar una katana autentica no es precisamente barato, y no os asombréis de ver cifras que rondan entre 2000 o 3000 € en adelante. Eso es algo completamente normal para nuevas katanas, y no hablemos ya en casos especiales o en el caso de antigüedades.


Aún hoy en día, en Japón es preciso obtener un permiso especial para poseer una katana. No tanto por su presunta peligrosidad (recordar que en Japón es casi imposible conseguir un permiso para portar armas, ni siquiera para caza o tiro olímpico) como por la obligación que tiene todo poseedor de uno de estos “tesoros” de conservarlo adecuadamente y mantenerlo en perfectas condiciones para la posteridad.


Como curiosidad os diré que he contemplado alguna katana de mas de 500 años de antigüedad, y esta brillaba como recién creada y se conservaba en un estado impecable. Objetos que de gran belleza al margen de su propósito inicial. Aun a día de hoy se ignora como los antiguos maestros, sin conocimientos teóricos sobre la resistencia de materiales, y simplemente a base de prueba y error fueron capaces de crear unos objetos tan magníficos y de una dureza, resistencia y filo que difícilmente tienen parangón fuera de ese país.


Demotración del poder de la katana


Un Huevo



Una botella con agua dentro



Un tomate: Fijaos lo limpio que hace el corte




martes, 26 de febrero de 2008

Deslices cognitivos

.



Agoniza el deseo 
en su hebra de mudez
dentro de sus zigzagueantes preguntas,
fue la invención del laberinto
lo que dio vida a su espejo de revés
 

un vestíbulo
una galería, un delta
cálidos vericuetos del sagrado recinto
sustrae una pita de su boca
el verbo divino que le da la pista
 

pero no encuentra
como quitarse el polvo de los ojos
y en el sitial no aparece
ningún laberinto, y se pierde
en el límite de lo virtual y lo real


se desliza una imagen de sus sueños
se deshebra el ovillo de olas íntimas
a la par caen los muros de las ánimas
y se evaporan calles de otros dueños

viene el día 
y no encuentra que decirle
llega la noche 

a romper su atadura 
y a ceñirle
 

están las cifras 
de sus cifrados estereotipos
arrobadas en el tibio recuerdo 

del anticipo 

frescura vital del mimo y la caricia
sus labios húmedos

el susurro tiernísimo
más allá del mismísimo órgano y su delicia

 
el orgasmo se bebe el espacio y el tiempo
con vibraciones torrentosas

ígneos gemidos y cantos
el todo, nada entre los laberintos de su cuerpo
y la nada fluye 

entre mis curvas y encantos